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El club de los poetas muertos
El Club de los Poetas Muertos es una de las películas más taquilleras y sensibles de los últimos treinta años. La historia original de esta obra no proviene de ningún libro precedente, sino que es obra de Tom Schulman, quien recibiese el Oscar a mejor guion. Es decir, que lejos de que N.H. Kleinbaum fraguase la idea primigenia del Sr. Keating y de los poetas muertos, a ella se le fue encargada la titánica tarea de traducir el lenguaje cinematográfico al literario para aprovechar el filón comercial de la historia y venderla en más formatos.
CARPE DIEM...
-¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! -declamó con voz potente. ¿Quién sabe de dónde es este verso? Vamos, ¿nadie lo sabe?
Su mirada penetrante iba de un chico a otro. No se levantó ninguna mano.
-Pues bien, sepan, rebaño ignorante, que este verso lo escribió un tal Walt Whitman en honor de Abraham Lincoln. En esta clase podrán llamarme señor Keating o, si son un poquitín más atrevidos, «¡Oh, Capitán, mi Capitán!».
El club de los poetas muertos. p. 31
Un dato curioso antes de comenzar con el análisis de la obra. Las iniciales de la autora no son casualidad. Las editoriales de la Época, como hicieron con J.K. Rowling, V.C. Andrews, o P.D. James, preferían el uso de las iniciales para ocultar el género del autor en obras de temática masculina para asegurarse la lectura de todos sin esa vis cargada de prejuicios que algunos tienen hacia las escritoras, en femenino y en plural.
-¿A las vírgenes, para que aprovechen el tiempo presente»? – preguntó.
– Ese mismo-respondió Keating, mientras se oían unos cloqueos.
Pitts se aclaró la voz:
Recoged desde ahora las rosas de la vida porque el tiempo jamás suspende su vuelo y esta flor que hoy se abre mañana estará marchita.
El club de los poetas muertos. p. 32
La novela es un brillante ejercicio intertextual. Encontramos a los grandes poetas del trascendentalismo, del romanticismo, o del neoclasicismo cobijados en la cueva de los alumnos de Welton. La institución representa la rigidez, la norma, el castigo y el canon estático. Sus cuatro pilares: tradición, Honor, disciplina y excelencia son dogmas incuestionables. La poesía, en el colegio, está disecada.
Pero Keating la revive con el lamento de los poetas muertos, como Robert Herrick con su gather ye´rosebud while you may, Thoreau con su “me fui a los bosques porque quería vivir de verdad…”. Y ya por último Whitman con su canto a mí mismo, su Oda a Lincoln, y su Oh, me, oh life of the questions of these recurring….
Las palabras y las ideas tienen el poder de cambiar el mundo.
Keating se puso otra vez a recorrer la clase.
-Veo en los ojos del señor Pitts que la literatura del siglo XIX puede que esté muy bien, pero que no es de utilidad ninguna para la medicina o el comercio. Cree que deberíamos dedicarnos a estudiar a nuestro Pritchard, asimilar las reglas de la métrica y reservar nuestra energía para otras ambiciones más a ras de tierra.
Keating se acuclilló en el centro del pasillo.
-Acérquense, señores; quiero confiarles un secreto. Los alumnos de la fila exterior se levantaron y se inclinaron por encima de sus compañeros para formar un círculo alrededor del profesor. Cuando ya todos esta-ban tensos por la espera, Keating habló quedamente, con tono confidencial.
Se escribe y se lee poesia, no porque sea bonita, sino porque se es parte de la humanidad. Se escribe y se lee poesía porque los seres humanos son seres con pasio-nes. La medicina, el derecho, el comercio, son nobles actividades, necesarias para mantenernos con vida. Pero la poesía, el amor, la belleza, ésa es nuestra razón de ser. Citando a Whitman:
¡Oh, yo! ¡Oh, vida! Todas estas cuestiones que me asaltan
Estos cortejos sin fin de incrédulos
Estas ciudades pobladas por idiotas
¿Qué hay de bueno en todo esto, oh, yo, oh, vida?
Respuesta
Que tú estás aquí – que la vida existe, y la identidad, que el prodigioso espectáculo sigue, y que, quizá, tú contribuyes a él con tu rima.
Keating se interrumpió. La clase quedó en silencio, interiorizando el poema. Keating repitió entonces con voz inspirada:
– <<Que el prodigioso espectáculo sigue
y que quizá, tú contribuyes a él con tu rima.>>> Todas las miradas estaban fijas en su semblante.
-¿Cuál será la rima de ustedes? – preguntó entonces, mirándoles uno por uno-. Díganme, señores, ¿cuál será su rima?
El club de los poetas muertos p. 49
LA CAVERNA DE LOS POETAS
La cueva de los alumnos de Welton, que toman el relevo de Keating y su ímpetu por dominar el mundo de las artes a través de la palabra, funciona como una caverna inversa de Platón. A nivel simbólico, el lugar donde se reúne el club es una inversión cristalina del Mito de la Caverna. En Platón, el hombre debe salir de la cueva para encontrar la luz de la verdad. En la novela ocurre todo lo contrario. Los chicos deben entrar en ella, para toparse con la luz del conocimiento utilizando la poesía como ariete artístico.
-Me fui a los bosques porque quería vivir sin prisa. Quería vivir intensamente y sorberle todo su jugo a la vida.>>>
-¡Bien dicho!-interrumpió Charlie.
– Abandonar todo lo que no era la vida, para no des-cubrir, en el momento de mi muerte, que no había vivido.>>>
El club de los poetas muertos p. 61
La novela no pretende trasladar el guion extracto por extracto. Kleinbaum consigue introducir al lector en una obra nueva y diversa, que contiene la palabra “novedad” y a la vez que te hace sentir como si estuvieras volviendo al “hogar”. Hay extractos nuevos, donde conocemos la particular personalidad de Todd. Pero sobre todo echamos un vistazo en la vida privada del Sr. Keating, Robbie Williams, y su pedagogía, tan atrayente como subversiva. Aquí un breve fragmento que sirve de ejemplo:
-Le dan ustedes la vuelta a La joven ambiciosa y ven, al leer la contraportada, que se trata de la historia de un tal Frank, vendedor de material agrícola, que se desangra por los cuatro costados para poder proporcionarle a su hija Christine el acceso al gran mundo que ella desea por encima de todo. Y ya saben ustedes bastante: empiecen por ahorrarse el rutinario resumen del argumento, a la vez que escriben lo suficiente como para que su profesor crea que han leído todo el libro.
>>Sigan con una frase pomposa y que sirva para todo como ésta: Observamos con interés que es posible es-tablecer un paralelismo esclarecedor entre la visión paterna del autor y la teoría freudiana; Christine es Electra, su padre es Edipo.
>Finalmente, añadan una pizca de hermetismo y eru-dición. Por ejemplo: se advertirá con interés que es po-sible establecer un paralelismo entre esta novela y la obra del célebre filósofo hindú Avesh Rahesh Non. Ra-hehs Non ha descrito sin condescendencia a esos hijos que abandonan a sus padres en aras de lo que él llama «la hidra de tres cabezas», una trilogía compuesta por la ambición, el dinero y el éxito social. Desarrollen las teorías de Rahesh Non sobre la forma en que se alimenta el monstruo y sobre la forma de decapitarlo. Concluyan alabando el talento literario de su profesor y agradeciéndole que les introdujese en una obra tan importante.
Meeks levantó la mano.
– Capitán… ¿Y si no conocemos a Rahesh Non?
– Rahesh Non no ha existido nunca, señor Meeks. In-véntenlo, denle un estado civil, una biografía. Ningún profesor universitario admitirá que desconoce a un autor de tal envergadura, y así recibirán una calificación parecida a la mía.
El club de los poetas muertos p. 121
También nos enseña su vida privada. Allí donde la mujer a la que añora también fue en su día fruto de la melancolía poética y de un acíbar que cargaba en su interior por no haberla conseguido aprehender.
-Una mujer es una catedral, señores – dijo entonces-. Y hay que venerarla como a tal.
El club de los poetas muertos p. 129
La estructura de la novela nos conduce, y se vienen Spoilers, a la muerte de Neil Perry. Su suicidio no es una rabieta de niño pequeño. Es el clamor del adolescente para abrazar el Carpe Diem y su grito desesperado al chocar inevitablemente con el muro de la realidad, la familia y la sociedad académica Su disparo nos recuerda al acto del fatalismo romántico, al estilo del Werther de Goethe. Neil prefiere la aniquilación antes que volver a la caverna de la mediocridad que su padre le impone.
Se sentó en el pupitre de Neil y abrió por la primera página su viejo volumen de poesía. El murmullo de su voz resonó suavemente en el aula:
-Para no descubrir, a la hora de mi muerte, que no había vivido…
Sus ojos se llenaron de lágrimas y, en la penumbra, se echó a llorar en silencio.
El club de los poetas muertos p. 158
Y ustedes, ¿cuál será su verso?
Porque somos nosotros, al hilo de los siglos,
en el pasado que ha huido de la tierra quienes
construimos Ninive con nuestros suspiros
y Babel sólo con nuestra alegría.
El club de los poetas muertos p. 63
| Ítem | Calificación |
|---|---|
| 1. DESCRIPCIÓN | 6/10 |
| 2. MADUREZ NARRATIVA | 7/10 |
| 3. RIQUEZA LINGÜÍSTICA | 8/10 |
| 4. DESARROLLO DE PERSONAJES / PLANTEAMIENTO DE LAS TESIS Y/O PROTAGONISTAS | 8/10 |
| 5. HISTORIA / TRAMA / CONDUCCIÓN DEL ENSAYO | 9/10 |
| 6. DESENLACE / FINAL DEL ENSAYO | 10/10 |
| 7. DIÁLOGOS / RELACIÓN ENTRE PERSONAJES / CALADO DE LOS PERSONAJES | 9/10 |
| 8. PROFUNDIDAD Y SIMBOLOGÍA | 7/10 |
| 9. UNIVERSALIDAD / IMPACTO EN UNA SOCIEDAD | 7/10 |
| 10. RELEVANCIA HISTÓRICA EN SU CONTEXTO | 9/10 |
| Total | 80/100 |
