BODAS DE SANGRE

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Bodas de sangre

Comenzamos el análisis de una de las obras más importantes de la trayectoria dramática de Federico García Lorca: Bodas de sangre. Esta innecesaria costumbre de introducir a los niños a los clásicos desde la púber juventud hizo que odiase, por mi inclinación a las matemáticas en lugar de a la adoración de la literatura, esta obra mágica de Lorca, que ahora tanto admiro.

No entraré a desgranar curiosidades globales del autor, ya que no es el centro neurálgico de este artículo. Sondearé la vida, siempre que así lo precise el texto, de Lorca, para ahondar en las necesidades de una obra, que requiere un análisis pormenorizado y que nos ofrece una delirante muestra de habilidades simbólicas dentro del estilo lorquiano, al que tanto hemos de agradecer en nuestra narrativa contemporánea.

No es ningún secreto que el hecho, o tragedia, que narra Lorca ocurrió de verdad en Níjar en 1928. Lorca tardó más de cinco años en componer la historia y pocas semanas en redactarla. Su éxito se cosechó, sobre todo, en Latinoamérica, aunque con ligeros altibajos, como toda buena obra clásica que se precie, siempre a juicio del público soberano.

 

Aquí está; mira. Yo tengo el fuego en mis manos»

Bodas de sangre. P. 26

Aparecen en escena los dos personajes principales, planetas sobre los que girarán los satélites. El novio y la novia contraen nupcias. La Novia, aún enamorada de Leonardo, un antiguo amante, desea escapar con él, y así lo hace en su noche de bodas. Tras ellos salen disparados Novio y familiares, hasta que Leonardo y este último encuentran la muerte a causa de la venganza y el amor. Esa es la síntesis de la obra, pero ahora veamos las catálisis que Lorca añade para elevar la tragedia a una ópera coral de símbolos que bailan al unísono.

NOVIA. Estoy contenta. Cuando he dado el sí es porque quiero darlo.

MADRE. Naturalmente. (Le coge la barbilla.) Mírame.

PADRE. Se parece en todo a mi mujer

Bodas de Sangre p 40.

El tema de esta obra surgió a raíz de una noticia aparecida en prensa: dos amantes se fugan en la víspera de la boda de la mujer con otro hombre.

García Lorca convierte la realidad en poesía. En su obra hay ansias de libertad, andalucismo, simbolismo y muerte, pero por encima de todo, poesía dramática.

Bodas de sangre es, pues, una obra teatral donde las desgarradas pasiones de sus protagonistas se desatan ante la atenta mirada de la luna, personificación hermosa y terrible de la muerte.

En esta escena, estamos atendiendo a la conversación entre Madre (del novio) y Padre (de Novia). Él relata la historia de su matrimonio a Madre y confiesa que su esposa huyó sin poder criar a su hija. El comentario del Padre, arguyendo que en todo se parece a su mujer, es esclarecedor, pues nos precipita hacia la huida de Novia de forma proléptica, un vaticinio que vemos representado a través de diferentes objetos como la navaja, o la Luna, elementos siempre presentes en la poiésis de Lorca.

MADRE. Pero no es así. Se tarda mucho. Por eso es tan terrible ver la sangre de una derramada por el suelo. Una fuente que corre un minuto y a nosotros nos ha costado años. Cuando yo llegué a ver a mi hijo, estaba tumbado en mitad de la calle. Me mojé las manos de sangre y me las lamí con la lengua. Porque era mía. Tú no sabes lo que es eso. En una custodia de cristal y topacios pondría yo la tierra empapada por ella  

Bodas de Sangre p. 136

Madre cuenta ahora su experiencia con la familia de Leonardo, pues unos primos suyos lejanos mataron a su marido y a su hijo. La sangre, en Lorca, es siempre sinónimo de vaticinio, y así se precia a lo largo del relato, donde ese pronóstico luego se cumple al verse rodeado de sangre el último hijo de Madre y Leonardo, a causa del amor que lo llevó a cometer adulterio y a secuestrar a la bella Novia en el día de su boda.

LEONARDO.

¡Qué vidrios se me clavan en la lengua! Porque yo quise olvidar y puse un muro de piedra entre tu casa y la mía. Es verdad. ¿No lo recuerdas? Y cuando te vi de lejos me eché en los ojos arena. Pero montaba a caballo y el caballo iba a tu puerta. Con alfileres de plata mi sangre se puso negra, y el sueño me fue llenando las carnes de mala hierba. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas

NOVIA.

¡Ay qué sinrazón! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba. He dejado a un hombre duro y a toda su descendencia en la  de la boda y con la corona puesta. Para ti será el castigo y no quiero que lo sea.

¡Déjame sola! ¡Huye tú!

No hay nadie que te defienda.

Bodas de sangre. P.157

Y hay un intento, por parte de los amantes, de abandonar el sendero de la perdición. Un momento que, guiado por la Luna, y por el canto de los leñadores, parece ya prefigurado por el destino, como si este fuese un personaje más del ato de actores. Novia pide a Leonardo libertad, y tiempo, pues debe sanar la herida que le dejó el romance con el que ahora soñaba de nuevo. Y piensa en la liviandad de su sexo, tan inmaculado que desea ahora habérselo entregado a Leonardo y no esperar a la noche de bodas para rendir cuentas al Novio.

Aparece la LUNA muy despacio. La escena adquiere una fuerte luz azul. Se oyen los dos violines. Bruscamente se oyen dos largos gritos desgarrados, y se corta la música de los violines. Al segundo grito aparece la MENDIGA y que queda de espaldas. Abre el manto y queda en el centro como un gran pájaro de alas inmensas. La LUNA se detiene. El telón baja en medio de un silencio absoluto.

La escena que describe la acotación es escénicamente poderosa, extraordinariamente bella y de una fatalidad absoluta. Las muertes ocurren, como en la tragedia griega, fuera de la escena. Álvarez de Miranda, vale la pena recordar-lo, califica esta escena en términos de la religión arcaica como «sacra representación» que se ha celebrado… en una palabra rito» .

Bodas de sangre p.158

Otro de los símbolos de la obra es la luna, que también marca el compás de la trama. Cuando los leñadores cantan, parece que claman a la muerte, para que detenga la sangría, pero la muerte tiene los planes que dicta el destino y debe llevarse consigo el alma de los dos hombres licenciosos. Esta fatalidad que describe el analista de Lorca se percibe cuando la mendiga, que no es más que el espejo de la muerte, se le aparece al Novio mientras este sale en busca de Leonardo y de Novia al bosque donde los leñadores aún cantan.

MADRE. Aquí. Aquí quiero estar. Y tranquila. Ya todos están muertos. A medianoche dormiré, dormiré sin que ya me aterren las escopetas o el cuchillo. Otras madres se asomarán a las ventanas, azotadas por la lluvia, para ver el rostro de sus hijos. Yo no. Yo haré con mi sueño una fría paloma de marfil que lleve camelias de escarcha sobre el campo-santo. Pero no; camposanto no, camposanto no: lecho de tierra, cama que los cobija y que los mece por el cielo. (Entra una mujer de negro que se dirige a la derecha, allí se arrodilla. A la VECINA.) Quítate las manos de la cara. Hemos de pasar días terribles. No quiero ver a nadie. La tierra y yo. Mi llanto y yo.

Bodas de sangre p. 164

Ya los últimos compases de la obra son dedicados a las Madres, en concreto a Suegra, que es madre de la mujer de Leonardo, y a Madre (de Novio), que sueña ya con el duelo que vivirá tras la partida de sus seres queridos, a manos de los de Leonardo. Su reflexión acerca de la muerte y del manto que la cubre es rica y poderosa y cierra un perfecto círculo que Lorca consigue ocultar de forma simbólica en un hecho conocido, como es la masacre de Níjar de 1928.

MADRE.

Que la cruz ampare a muertos y vivos.

Vecinas, con un cuchillo, con un cuchillito, en un día señalado, entre las dos y las tres, se mataron los dos hombres del amor.

Con un cuchillo, con un cuchillito que apenas cabe en la mano, pero que penetra fino por las carnes asombradas, y que se para en el sitio donde tiembla enmarañada

la oscura raíz del grito.

Bodas de sangre. P. 169

Ítem Calificación
1. DESCRIPCIÓN7/10
2. MADUREZ NARRATIVA8/10
3. RIQUEZA LINGÜÍSTICA8/10
4. DESARROLLO DE PERSONAJES / PLANTEAMIENTO DE LAS TESIS Y/O PROTAGONISTAS8/10
5. HISTORIA / TRAMA / CONDUCCIÓN DEL ENSAYO9/10
6. DESENLACE / FINAL DEL ENSAYO8/10
7. DIÁLOGOS / RELACIÓN ENTRE PERSONAJES / CALADO DE LOS PERSONAJES8/10
8. PROFUNDIDAD Y SIMBOLOGÍA9/10
9. UNIVERSALIDAD / IMPACTO EN UNA SOCIEDAD8/10
10. RELEVANCIA HISTÓRICA EN SU CONTEXTO7/10
Total 80/100