EL PRINCIPITO

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El principito

El principito es una de las obras cumbres de la literatura simbolista y existencialista. Aunque muchos la consideran infantil, desde Literatura Diderot creemos que es uno de los clásicos literarios más relevantes de nuestro tiempo. Empero, hay una gran losa que pesa sobre las profundas reflexiones del petit prince: la democratización de su imagen y sus frases, aplicadas a todos los excesos y a cualquier campo de meditación, lo que ha convertido la obra más en una franquicia de autoayuda, con tazas decorativas y agendas personalizadas, que en una obra capital que atraviesa, gracias al testimonio infantil, la edad del hombre desde sus orígenes hasta la época adulta.

En síntesis, todos conocemos la historia del principito. Un aviador se estrella en el Sahara y durante varios días intenta recomponer el motor de su avioneta para salvar su vida. En ese transcurso, se encuentra con un pequeño niño alambicado, con vestiduras reales y con una inocencia mayestática. Proviene del Asteroide B-612, donde se ha visto obligado a realizar tareas de horticultura, extrayendo las raíces de los baobabs que amenazan la supervivencia en la superficie del planeta y cuidando de una rosa soberbia cuya muerte se avecina a causa de la presencia de un cabrito que desea comérsela.

El Principito escapa de su hogar y visita seis asteroides con seis adultos que los pueblan. Cada uno alberga a un adulto atrapado en un arquetipo circular: un rey sin súbditos, un borracho que bebe para olvidar que le avergüenza estar borracho, un hombre de negocios que cuenta estrellas para poseerlas, un farolero y un geógrafo, el único por el que el principito siente un poco de aprecio. De cada uno de ellos aprende sobre la vanidad, y la lógica adulta, que parece haber eliminado de sus vidas el propósito de la niñez y solo se centran en la cuantificación extrema de la vida moderna.

Al llegar a la Tierra, el zorro le revela la máxima ontológica de la obra, que alcanza su zénit con esta frase, tan manida por el márquetin audiovisual y social: lo esencial es invisible a los ojos. El zorro le da a conocer la domesticación del hombre y del animal, y confecciona un vínculo irrompible que solo hace mella en él cuando ha de romperlo, para separarse para siempre del aviador o del propio zorro.

Bellísima y lujosa edición de El Principito en un estuche a juego. Esta edición de tapa dura con elegantes acabados dorados viste de lujo al querido principito de Antoine de Saint-Exupéry. Ideal para coleccionistas y amantes del personaje más entrañable de la literatura universal.

Acompañada de las extraordinarias acuarelas de Antoine de Saint-Exupéry, esta nueva edición de El Principito en tapa dura, con estuche, a todo color y con un nuevo formato ampliado y más elegante, es, sin duda, el regalo perfecto para estas navidades.

Se trata de una oportunidad muy especial para acercar de nuevo al público la célebre historia de un aviador perdido, el dibujo imposible de un cordero y el principito, el único habitante de su pequeño planeta.

También le ayuda a comprender, gracias a la visión de un campo lleno de rosas, que su rosa, la del planeta B-612, sí era especial, porque el vínculo que habían creado era único e irrepetible, y ella se diferenciaba en todo de aquel vergel de flores coloridas. El tiempo invertido en su rosa es lo que la vuelve insustituible. Este zorro representa, o al menos es una de las interpretaciones, al amigo de Saint-Exupéry, Léon Werth, a quien dedica el libro.

El asteroide está inspirado en el asteroide 46610 Bésixdouze, que existe realmente, aunque muchos atribuyen las semejanzas a la topografía de El Salvador, país de la que proviene su mujer, Consuelo Suncín, y que en este caso puede aparecer representada como la flor.

El principito fue escrito en Estados Unidos, y no en Francia, en 1942, durante el exilio de Exupéry en Northport. El manuscrito original, lleno de manchas de café, quemaduras de cigarrillo y con una extensión casi dos veces mayor al que conocemos en su versión estandarizada se encuentra en la Morgan Library & Museum de Nueva York.

Saint-Exupéry desapareció dos años más tarde a bordo de un caza P-38 Lightnig en una misión de reconocimiento sobre el Mediterráneo. Su muerte sin cadáver replicó a la perfección el final de su libro más famoso, y con ello selló el aura mítica de la novela, que se convirtió con el tiempo en un clásico de nuestra literatura.

Como corolario, debo decir que me ha sorprendido mucho su lectura. Se aleja de lo alambicado de los simbolistas de su tiempo o de las complejas reflexiones existencialistas de sus coevos. El Principito solo desea comprender el mundo de los adultos que resulta a la sazón irreconocible para un niño que sabe, por su madurez, y a pesar de su inocencia, que ese será el camino que seguirá en su desarrollo evolutivo. Una vez la fiebre comercial del principito disminuya, y la gente deje de utilizar sus frases sin contexto, retornará la época en la que este magnífico libro posea un esplendor orgánico que dignifique la búsqueda de ese sentido implícito en los corazones de los niños, y que parece haberse diluido en el de aquellos que consideramos adultos.

Ítem Calificación
1. DESCRIPCIÓN5/10
2. MADUREZ NARRATIVA7/10
3. RIQUEZA LINGÜÍSTICA6/10
4. DESARROLLO DE PERSONAJES / PLANTEAMIENTO DE LAS TESIS Y/O PROTAGONISTAS5/10
5. HISTORIA / TRAMA / CONDUCCIÓN DEL ENSAYO6/10
6. DESENLACE / FINAL DEL ENSAYO8/10
7. DIÁLOGOS / RELACIÓN ENTRE PERSONAJES / CALADO DE LOS PERSONAJES7/10
8. PROFUNDIDAD Y SIMBOLOGÍA9/10
9. UNIVERSALIDAD / IMPACTO EN UNA SOCIEDAD10/10
10. RELEVANCIA HISTÓRICA EN SU CONTEXTO9/10
Total 72/100