El club de la lucha
Respecto del Club de la lucha, debo decir que estoy demasiado influenciado por la gran película protagonizada por Edward Norton y Brad Pitt como para hacer una crítica objetiva del libro. Pero también es cierto que me he tomado la molestia de leer el libro de Palahniuk y que, en lugar de añadir a este artículo un soporífero resumen de una trama que todos conocemos y que se ha hecho harto conocida gracias a esa generación que ha crecido pegada a un televisor, he decidido hablar con vosotros, nuestros lectores, de tú a tú, sobre una obra llamativa e incomoda que llega a las manos de cualquier interesado siempre gracias a su adaptación y en muy pocas ocasiones, y de forma orgánica, por su interés cultural y narrativo.
Se publicó en 1996 y no tardó en llamar la atención de las productoras. Pronto despertó también el interés de David Fincher, y el resto es historia. Ya saben, un hombre de mediana edad, sin nombre, tiene dinero para comprarse todos los muebles de Ikea pero no es capaz de pegar ojo. El insomnio consigue dominarlo y la única forma de dormir es acudir a grupos de ayuda de diversas enfermedades que no padece para llorar abrazado al orondo cuerpo de Bob. Solo entonces comienza a dormir. Solo entonces aparece Tyler Durden.
La crítica de Palahniuk a la sociedad es clara. Comprar se convierte en una forma de construir una personalidad. La vivienda por catálogo, a ropa, el coche, los muebles, todo lo que contribuye a crear una imagen del individuo perfecto. Y Tyler representa todo lo contrario, es un anárquico que lucha contra la simpleza que actúa como una especie de liberación radical mediante la pérdida de la personalidad.
¿Qué es el club de la lucha?
Hay un momento, al salir del bar, cuando el protagonista describe el primer encuentro con Tyler, y ya es curioso cómo se detalla esa forma de pegarse a uno mismo que, viéndolo con más detenimiento, no tiene mucho sentido en este contexto. Pero, y ya sabedores todos los mortales de que Durden no existe más que en la proyección psicológica del protagonista, tiene una lógica aplastante que a cada paso del camino, el Tyler objetivo pretenda eliminar las pruebas de su existencia para no provocar la anagnósisi primitiva en el lector.
Y sin pensármelo dos veces, mirando todavía al gerente, echo el puño hacia atrás y, con toda la fuerza centrífuga del brazo, describo una parábola, y me doy un golpe en el rostro que hace brotar sangre de las costras agrietadas de mi nariz.
Sin razón aparente, ahora recuerdo la noche en que Tyler y yo peleamos por primera vez. «Quiero que me pegues lo más fuerte que puedas.>>
El club de la lucha. P. 126
La primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha. Cada fin de semana, un puñado de jóvenes oficinistas se quita los zapatos y las camisas y pelean entre sí hasta la extenuación. Los lunes vuelven a sus despachos con los ojos amoratados y un embriagador sentimiento de omnipotencia. Pero estas reuniones son solo el comienzo del plan con el que Tyler Durden, proyeccionista, camarero y oscuro genio anárquico, aspira a vengarse de una sociedad paralizada por el consumismo exacerbado.
El club de la lucha es un símbolo de transgresión. Una pupa o crisálida que actúa de frontera entre la parte humana, el protagonista, y la salvaje y animal. La más natural y hermosa: Tyler Durden y los demás miembros del club. Durante el día son solo empleados, ejecutivos y trabajadores. Piensan, existen y obedecen órdenes. Dentro del club solo son cuerpos exiguos pero revitalizados por la gracia de la violencia, que elimina, durante unos minutos, las convenciones del comportamiento cotidiano.
Por su parte, Marla Singer ocupa una pieza central de la novela, y para aquellos que ya hayan visto la película, su persona no dista demasiado del interpretado por Helena Bonnham Carter, a excepción de los últimos compases, donde el protagonista le confiesa la existencia de un doppelhanger que lo domina cuando duerme, y esta lo ayuda a satisfacer su necesidad de detenerlo. Marla representa una forma de realidad que el protagonista no puede controlar. Tyler se mueve en el terreno de la fantasía y la destrucción. Es puro caos, y Marla introduce el deseo, el afecto y la posibilidad de una relación humana.
La novela es rápida y muy mordaz. Frases breves y sentenciosas, parábolas repetidas hasta la saciedad, aunque la traducción de la Editorial DeBolsillo dista en ocasiones del guion que nuestra generación se aprendió de memoria y cuesta figurarse esas expresiones típicas como: “Soy el cuerpo de fulano, soy el cuerpo de mengano”, que rayan lo histriónico dentro de una novela. También está repleta de humor negro, de diálogos indirectos y rápido y observaciones y reflexiones sociales muy necesarias incluso en nuestra época, treinta años tras su publicación.
La novela juega en el campo de lo literario con la intención de convertirse en una historia sobre una generación que ha perdido sus referencias. El personaje de Tyler propone una respuesta radical, pero el problema es que esta acaba siendo tan destructiva como aquello contra lo que se rebelaban. Querer escapar de una vida artificial supone saber qué hacer tras escapar de esa vida. Y Palahniuk no tiene la respuesta. Él dice: destruir las cosas no garantiza que sepamos cómo vivir sin ellas. Y supongo que eso es lo que ocurre al final, cuando el protagonista aprieta el gatillo, se arranca media mejilla y destruye al personaje de Tyler. Aunque, en realidad, en un epilogo forzado, se deja una portezuela abierta para futuras continuaciones, que parece que vieron la luz, aunque no cosecharon el éxito de la primera.
En definitiva, si han visto la película, no es necesario que ahonden en el libro, para eso ya estamos nosotros, que le podemos evitar una lectura interesante por su vis popular, pero anodina en cuanto a lo novedoso, ya que si han llegado hasta aquí por la actuación de Norton y Pitt, pueden quedarse tranquilos con esa magnífica adptación.
| Ítem | Calificación |
|---|---|
| 1. DESCRIPCIÓN | 5/10 |
| 2. MADUREZ NARRATIVA | 7/10 |
| 3. RIQUEZA LINGÜÍSTICA | 4/10 |
| 4. DESARROLLO DE PERSONAJES / PLANTEAMIENTO DE LAS TESIS Y/O PROTAGONISTAS | 7/10 |
| 5. HISTORIA / TRAMA / CONDUCCIÓN DEL ENSAYO | 7/10 |
| 6. DESENLACE / FINAL DEL ENSAYO | 8/10 |
| 7. DIÁLOGOS / RELACIÓN ENTRE PERSONAJES / CALADO DE LOS PERSONAJES | 6/10 |
| 8. PROFUNDIDAD Y SIMBOLOGÍA | 7/10 |
| 9. UNIVERSALIDAD / IMPACTO EN UNA SOCIEDAD | 7/10 |
| 10. RELEVANCIA HISTÓRICA EN SU CONTEXTO | 8/10 |
| Total | 66/100 |
