UN DÍA EN LA VIDA DE IVÁN DENÍSOVICH

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Un día en la vida de Iván Denísovich

Un día en la vida de Ivan Denisovich es una obra cargada acíbar. Solzhenitsyn es un maestro del horror, como lo es hoy en día King. La salvedad es que el horror del ruso fue real. El autor describió con detalle el trauma del encarcelamiento de los gulag y la aceptación de una rutina en la que el “buen” día es aquel en que resultas victorioso y escapas de una condena a muerte. Veámoslo en detalle en Un día en la vida de Ivan Denisovich.

Escrita en 1963, resulta un hito de la literatura concentracionaria. Junto a Primo Levi, Solzhenitsyn es uno de los grandes cronistas de una época marcada por los campos de concentración soviéticos y nazis. Primo Levi experimentó en sus propias carnes la lacra social que supone el sobrevivir y Solshenitzyn aquí lo ejemplifica a la perfección. Aunque desde Literatura Diderot os recomendamos antes la lectura de Levi a la del ruso, por una cuestión práctica, por la sencillez de la prosa del italiano y por evitar, hasta que la maduración de este tipo de literatura haya calado en ustedes, los intrincados mecanismos narrativos de Soltzhenitsyn, que consiguen condensar de manera magistral todos los acontecimientos y pensamientos de un día en un gulag en un relato de menos de doscientas páginas.

El recluso Iván Denósovich se despierta a las cinco de la mañana con fiebre y dolores. La supervivencia en el campo depende de no quedarse rezagado, ni destacar. A tenor de este asunto, Levi señaló en sus obras que su supervivencia dependió de una enfermedad que desarrolló en el momento perfecto. De haber sido diagnosticado antes, hubiera sido enviado a batallón de los no aptos para ser gaseado. De haber tenido buena salud, lo habrían incluido en varios de los pelotones que los rusos enviaron al frente de batalla. La clave, por lo tanto, era mantener un perfil bajo. Volvamos a Iván Denísovich.

Shujov no respondió. Se caló el gorro y se fue. ¿Entenderá, alguna vez, aquel que está sentado en un lugar caliente al que se hiela de frío?

Un día en la vida de Iván Denísovich  p.37

Es éste uno de los más conocidos y también más escalofriantes testimonios de la crueldad que sufrieron millones de deportados en los campos de trabajo soviéticos. Las terribles condiciones de vida y las vejaciones descritas con detalle por Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag cobran aquí entidad literaria y, bajo la forma de novela, inmortalizan un drama que nunca caerá en el olvido. El protagonista, Iván DenísovichShújov, lleva encerrado ocho años –de una condena de diez– en un campo de trabajo situado en algún lugar de la estepa siberiana. Aunque en teoría se halla allí por «traición a la patria», la realidad es mucho más amarga: durante la guerra contra Alemania, Denísovich fue capturado por los nazis, pero logró escapar y reintegrarse en las filas soviéticas. Se le acusó entonces de haber huido del ejército soviético con la intención de traicionar, y de regresar para ejercer de espía para los alemanes. A fin de evitar la condena a muerte, Denísovich reconoció los hechos de los que se le acusaba y fue mandado al Gulag. Éste es el relato de uno de sus días en el campo de trabajo.

La estructura social del campo se basa en la responsabilidad colectiva. Si un individuo rinde mal, todos pierden la ración, lo que alimenta el odio y la persecución entre los propios presos, que se convierten en vigilantes de sus propios compañeros.

Shújov, mientras los demás intentan sobrevivir en la fundición, se concentra obsesivamente en levantar un muro de ladrillos perfecto. El trabajo manual se transforma en su único reducto de dignidad humana y control frente a la alienación del sistema.

Y el momento de mayor tensión narrativa se produce cuando intenta ocultar un trozo de metal en su manopla. Un guardia está a punto de descubrirlo, pero en un despiste, Shújov logra pasarlo. Esto es una victoria minúscula, pero que para él simboliza el auténtico triunfo. ¿Por qué? Por lo siguiente:

-Bien, capitán, ¿cómo le va?

El que tiene calor no puede comprender al que pasa frío. ¿Cómo le va?», ¡vaya pregunta estúpida!

Un día en la vida de Iván Denisovich. p. 122

La historia se cierra con Shújov en su camastro, repasando mentalmente sus logros: no lo encerraron en un calabozo, le dieron una ración extra de gachas, consiguió un favor al esperar en la fila en lugar de Tsezar, nadie se comió su mendrugo de pan porque lo cosió a la colcha de la cama, compró tabaco, no enfermó y levantó un buen muro. Se duerme sintiéndose satisfecho. Aquí reside el horror, como diría Jay Anson. La reflexión final nos quiere decir que Shújov ha normalizado la tortura diaria, y que el ser humano ha aceptado el absurdo de Camus, como único motor del mundo, a expensas de la razón que parece ya haber abandonado a todos los condenados. Este es el día “feliz” de Iván Denísovich, pero es solo uno de los 3653 que aún le restan por vivir.

Ítem Calificación
1. DESCRIPCIÓN5/10
2. MADUREZ NARRATIVA8/10
3. RIQUEZA LINGÜÍSTICA7/10
4. DESARROLLO DE PERSONAJES / PLANTEAMIENTO DE LAS TESIS Y/O PROTAGONISTAS6/10
5. HISTORIA / TRAMA / CONDUCCIÓN DEL ENSAYO6/10
6. DESENLACE / FINAL DEL ENSAYO7/10
7. DIÁLOGOS / RELACIÓN ENTRE PERSONAJES / CALADO DE LOS PERSONAJES7/10
8. PROFUNDIDAD Y SIMBOLOGÍA6/10
9. UNIVERSALIDAD / IMPACTO EN UNA SOCIEDAD7/10
10. RELEVANCIA HISTÓRICA EN SU CONTEXTO7/10
Total 66/100