LUIS HURTADO DE TOLEDO
Luis Hurtado de Toledo (1501-1590)
Luis Hurtado de Toledo nació en la ciudad imperial alrededor de 1523 y falleció allí mismo hacia 1590.
El bueno de don Luis fue un auténtico todoterreno del Renacimiento español: clérigo, poeta, dramaturgo, historiador y traductor. Administró el hospital de San Lázaro y ejerció como rector de la parroquia de San Vicente, cargos que compaginaba a la perfección con una intensa actividad en los círculos culturales. Fundó una academia literaria en su propia ciudad y se erigió en un verdadero animador de la vida intelectual toledana. Entre sus creaciones originales encontramos obras de corte alegórico y amoroso, como las Cortes de casto amor, el Hospital de galanes y el Espejo de gentileza. En estas piezas demuestra un dominio notable de la poesía cancioneril y una imaginación muy viva para la escenografía literaria. Para los historiadores actuales, su aportación más valiosa es el Memorial de algunas cosas notables que tiene la imperial ciudad de Toledo, un texto absolutamente imprescindible para reconstruir la topografía y la cotidianidad de la urbe en el siglo XVI.
La faceta más jugosa y menos conocida de su carrera tiene tintes de novela de misterio y pillaje editorial. Durante mucho tiempo, la historia de la literatura lo encumbró como el autor original del famosísimo libro de caballerías Palmerín de Inglaterra. Este malentendido monumental surgió gracias a una jugada maestra del propio Hurtado. Al publicar la obra en castellano, introdujo unos versos preliminares que formaban un acróstico. Al unir las iniciales de cada línea de ese poema aparecía descaradamente la frase «Luis Hurtado autor al lector». Con esta maniobra tan astuta se apropió de la gloria del texto.
Tuvieron que pasar varios siglos para que la crítica moderna, a base de agudas investigaciones filológicas, descubriera el pastel y devolviera la auténtica paternidad del Palmerín al portugués Francisco de Moraes. Hurtado había actuado exclusivamente como traductor y editor de la obra al castellano, aprovechando el anonimato y la lejanía del original para colgarse una medalla inmerecida.
Este atrevimiento nos revela a un personaje ambicioso, plenamente consciente del inmenso poder de la imprenta y dispuesto a jugar sus mejores cartas para alcanzar la fama en el competitivo mercado literario del Siglo de Oro. Su figura, a medio camino entre el clérigo erudito y el pícaro de las letras, encarna a la perfección las luces y las sombras de aquellos humanistas que cimentaron la riqueza cultural de la España renacentista.
***Recuerda que esta página no hace apología de ninguna religión y que tan solo recomendamos libros por su contenido histórico y cultural.
«Utopía» es una crítica al orden social establecido en la Europa de la época, pero el sistema político que propone y describe minuciosamente en sus páginas es también una alternativa al mismo, de tal forma que, como señala Savater, la contradicción de la obra, y la nuestra propia, al considerar lo que en realidad es un ejercicio literario de denuncia moral como un programa político que, revolucionario en sí mismo, no admite la revolución ni la disidencia. El hecho de que Moro obvie en sus planteamientos el reconocimiento de la libertad humana confiere a «Utopía» la irracionalidad de la que huye, la imprevisibilidad que le niega el autor.
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Esta edición reproduce la traducción de Jerónimo de Urrea, el primero y más famoso traductor en versos castellanos del «Orlando furioso», incorporando, con nueva traducción las estrofas suprimidas por Urrea, y desplazando las añadidas por él al final del volumen. El aparato de notas registra las variantes, señala las principales fuentes del poema, indica las influencias ariostescas en obras y autores españoles e intenta aclarar aquellas cuestiones que contribuyan a la inteligencia del texto.
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El «Amadís de Gaula» se inserta en la tradición artúrica, uno de los pilares básicos de la ficción europea. La versión que hasta nosotros ha llegado se debe a Garci Rodríguez de Montalvo, quien a finales del siglo XV retoma un texto preexistente del «Amadís» y lo reelabora en tres libros, a los que añade un cuarto y «Las sergas de Esplandián». Rodríguez de Montalvo pretende relatar una historia sucedida no muchos años después de la pasión de Jesucristo.
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